sábado, 7 de mayo de 2011

Lavarse las manos antes de comer. costumbre de los fariseos

Más allá de cuestiones morales e inmorales, legales o ilegales, lavarse las manos antes de comer (o en cualquier momento), es un impulso natural propio del aseo, como puede hacer cualquier animal salvaje.
Ya dentro de la esfera limitada de la legalidad y de la escrupulosidad religiosa, lavarse las manos antes de comer es una costumbre de los fariseos, costumbre heredada por la cultura cristiana católica. Cuenta Mateo (capítulo 15) que unos fariseos y maestros de la ley le preguntaron a Jesús por qué sus discípulos no se lavaban las manos para comer pues no haciéndolo quebrantaban las tradiciones de los ancianos. Jesús les responde que ellos mismos (los fariseos y maestros de la ley), por cumplir sus tradiciones quebrantaban el mandato de Dios, de modo que Jesús debía querer decir que "su Padre" (al que se refereía como "Dios" al hablar con los fariseos) no mandaba lavarse las manos antes de comer, o no prohibía no lavárselas antes de comer. Y les dice que lo que contamina al hombre no es lo que entra desde fuera sino lo que sale del corazón, como "impuros" pensamientos (reproducidos con palabras), pues lo que viene de fuera no se mete en el corazón ni se queda en él, sino que se mete por la boca, llega al vientre y vuelve a salir por el ano ("orificio evacuador de los excrementos de la comida"). Marcos cuenta (6, 3:4) que los fariseos y todos los judíos seguían la tradición de sus mayores y  acostumbraban a lavarse cuidadosamente las manos antes de comer, pues temían que la "impureza" que tuvieran las manos manchara su supuesta "pureza" interior, o tenían otras costumbres como lavar copas (o vasos) y platos. En el rito de la misa católica los sacerdotes lavan vaso y plato (copa y pátena) después de la eucaristía, y con la suficiente meticulosidad y cuidado que de ahí haya salido la expresión "dejar como una pátena". El propio Jesús (en Mateo 23,25) se lo dice a los maestros y fariseos llamándoles hipócritas: "Ay de vosotros...que limpiás por fuera el vaso y el plato pero por dentro están [estáis] llenos de rapiña y de maldad".

Una interpretación de esas ideas de Jesús es que van destinadas a las personas (jefes religiosos o no) que sienten una impureza en el interior y tal sentimiento lo reflejan en el acto de lavar (des-infectar o "purificar") las manos antes de comer, lo cual no libera de lo que crean que "mancha" su sentimiento, ni tampoco evita que la comida (o los cubiertos) pueda estar en "malas" condiciones aunque se hayan lavado las manos. Por otro lado, modernamente se cree que "tener limpias" las manos depende de aplicarse un des-infectante como es el jabón, por considerar que el agua por sí sola no des-infecta.

Más allá de juicios y prejuicios morales e inmorales, legales o ilegales, lavarse las manos antes de comer (o en cualquier momento) es un impulso natural que forma parte del aseo, como puede hacer cualquier animal salvaje.

La única "impureza" es la que uno mismo piensa y cree real, y sin que el hecho de "pensar" sea impuro... ni puro.

Yavé/Dios/Jehová y Jesús: dos opiniones diferentes

YAVÉ/JEHOVÁ Y JESÚS: DOS OPINIONES DIFERENTES

Según la persona autora del libro del Génesis, en el capítulo 12 versículo 3, cuando Yavé/Jehová/Dios entra por primera vez en contacto con Abrán/Abrahán, le dice:
"Yo bendeciré a los que te bendigan y maldeciré a quienes te maldigan".

Unos 3000 años después, el evangelista Lucas (en 6,28) escribiría que Jesús decía:
"Bendecid a los que os maldicen".

O Mateo (en 5,43) contaría que Jesús decía:
"Sabéis que se dijo: amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo. Pero yo os digo: amad a vuestros enemigos".

Igualmente Yavé establece la ley del Talión (Éxodo 20,23 o Deut 19,21) del ojo por ojo y diente por diente, y Jesús (en Mateo 5,38) hace referencia al precepto de Yavé de la siguiente forma:
"Habéis oído que se dijo: ojo por ojo y diente por diente. Pero yo os digo que no os resistáis al malo. Al contrario, al que te abofetee en la mejilla derecha preséntale también la otra".

martes, 3 de mayo de 2011

CAIFÁS y su idea de que "Cristo murió por el pueblo"

Caifás era el sumo sacerdote durante el tiempo que Jesús anduvo por Jerusalén. Caifás era saduceo, y los saduceos eran descendientes de Sadoc, descendiente de Leví, uno de los 12 hijos de Jacob/Israel, y la de Leví era la tribu de sacerdotes dedicados al culto de Yavé/Jehová. Los saduceos no creían en la resurrección de los muertos, y por eso reaccionaron contra Jesús cuando Jesús resucitó a Lázaro. El evangelista Juan cuenta que Jesús sabía todo lo que iba a sucederle (10:14) así como también Mateo (26:56) y Marcos (14:49). De hecho el propio Juan recurre varias veces a la fórmula de "Para que se cumpliera la escritura" (en 18:32, 19:24, 19:28 y 19:36). Según Lucas, las mujeres que habían acompañado a Jesús desde Galilea y vieron el sepulcro donde lo sepultaron, se encontraron con dos varones con vestidos deslumbrantes que les dijeron: "Recordad lo que os dijo estando aún  en Galilea, que el hijo del hombre debía ser entregado en manos de los pecadores, ser crucificado y resucitar al tercer día" (Lc 24). También, después de la resurrección, Jesús se encuentra en el camino a Emaús (a 13 kms de Jerusalén) con dos discípulos entristecidos por la muerte de Jesús y a los que, sin saber ellos quién era él, les dice "¿no era necesario que Cristo sufriera todo eso para entrar en su gloria?" (Lc 24:26). Al volver a Jerusalén se aparece a sus discípulos y les dice que era necesario que se cumpliera todo lo que estaba escrito acerca de él, que tenía que sufrir y resucitar de entre los muertos al tercer día (24:44-46). Lo que para Jesús fue necesario, para sus "seguidores" fue indeseable y dramático. Caifás sólo fue uno de los personajes de la cadena de acontecimientos que hizo que Jesús cumpliera su destino.

Cuando los sumos sacerdotes se enteraron de que Jesús había resucitado a Lázaro (capítulo 11) se reunieron en consejo (11:47). Los sacerdotes argumentaron que si dejaban actuar a Jesús la gente creería en él, llegarían los romanos y destruirían su templo y su nación (11:48). Caifás, basándose en esa suposición (excusa), decidió que les convenía que muriese un sólo hombre por el pueblo antes que pereciese la nación (11:50). Por el pueblo... para que el pueblo (judío) no se quedase sin nación. Así, Caifás profetizó que Jesús debía morir en lugar de la nación, y no sólo por la nación, sino para reunir a los hijos de Dios (11:52, 18:14). Esta idea de Caifás de que Jesús murió por el pueblo se mantendría entre el pueblo durante 2000 años en el futuro: la idea cristiana de que "Cristo murió por nosotros" (por el pueblo cristiano) aunque la intención de Caifás fue que muriera "por" el pueblo judío, la nación y el templo. Según Mateo (26:66), los sacerdotes lo declaran reo de muerte, y según Juan (11:53) desde aquel momento decidieron matarlo. Jesús sabía todo lo que iba a sucederle (10:14). Y como los sacerdotes no tenían poder político para ejecutar sentencias, necesitaban la intervención del gobernador. Los sacerdotes y los judíos enviaron a Jesús al palacio del gobernador. Éste les dice que lo juzguen con sus propias leyes, pero los judíos le responden que su ley no les permite condenar a muerte a nadie (18:31), aunque los sumos sacerdotes le habían sentenciado ya como reo de muerte (Mateo 26:66, Juan 11:53). Un discípulo de Jesús entra con él en el palacio del gobernador mientras Pedro se queda fuera con la portera (una criada, según Lucas). Ese discípulo era conocido del sumo sacerdote, y quizá fuera el testigo de la conversación entre el gobernador (Pilato) y Jesús. El gobernador le pregunta si es él es el rey de los judíos (18:33) pues su pueblo y los sumos sacerdotes le ha entregado a él, pero Jesús le responde que su reino no es de este mundo y que si fuera de este mundo sus súbditos lucharían para que no fuera entregado a los judíos, y le dice que él es rey. Antes, la portera le preguntaba a Pedro si él conocía a Jesús, y Pedro declaraba su primera negación, luego la segunda y luego la tercera. Según Lucas (capítulo 23), Pilato se aseguró de que Jesús era galileo y por ello era el asunto era de la jurisdicción de Herodes, de modo que lo envió a Herodes con quien estaban los sumos sacerdotes y maestros de la ley que acusaban duramente a Jesús, y a su vez Herodes se lo devolvió a Pilato. Éste convocó a los sumos sacerdotes, a las autoridades y al pueblo (Lucas 23:13). Pilato también hace tres declaraciones a los sacerdotes de que no ve culpa alguna en Jesús (Juan 18:38, 19:4, 19:6). Los sumos sacerdotes gritaron que lo crucificase (19:6). Según Mateo (27:19-20) la mujer de Pilato le dijo que no resolviera nada contra ese justo porque ella había sufrido en sueños por causa de él, y los sumos sacerdotes y los ancianos convencieron a la gente que pidieran la muerte de Jesús. Pilato aún buscaba la manera de dejarlo en libertad (Lucas 23:20, Juan 19:12) y los judíos le presionaron diciéndole que se haría enemigo del césar si dejaba a Jesús en libertad pues todo el que se hacía rey estaba en contra del césar.

El humano, la persona, Pilato, se ve en el dilema de elegir entre su deseo humano -liberar a Jesús- o cumplir con su deber como profesional, político, hacer lo pública y políticamente (y religiosamente) correcto: no enemistarse con su jefe, el césar, ni con la autoridad religiosa. Los judíos también piden que lo crucifique (19:15) y los sacerdotes le dicen que no tienen más rey que el césar (19:15), no el Mesías, pues de hecho no creían que Jesús lo fuera, o sí pero no les interesaba aceptarlo por no abandonar su poder. Mateo (27:24) es el que cuenta que Pilato, al ver que no podía conseguir nada sino que aumentaba el alboroto, se lavó las manos declarando ser inocente de la sangre de Jesús. Un gesto de sinceridad, pues quien deseaba la muerte de Jesús eran los sacerdotes y los judíos. Y el pueblo (el judío, no el cristiano, pues éste aún no existía) sí se hizo responsable diciendo: "Que su sangre caiga sobre nosotros y sobre nuestros hijos" (Mateo 27:25). Por fin, el gobernador entrega a Jesús a los sacerdotes y a los judíos, de modo que los sumos sacerdotes lograron su deseo: que los judíos siguieran siendo su pueblo y su sustento engañados con la excusa de que Jesús había "dado su vida"(muerto) por la vida de ellos (pueblo) y de su nación, por haberla "salvado" de una destrucción por parte de los romanos (Juan  11:48). Según Lucas, después de la resurrección, Jesús se encuentra en el camino a Emaús con dos discípulos a los que, sin saber ellos quién era él, les dice "¿no era necesario que Cristo sufriera todo eso para entrar en su gloria?" (Lc 24:26).  Muerte y resurrección que Jesús decía que sabía que le iba a ocurrir, de modo que en la perspectiva de Jesús no ocurrió nada "incorrecto" dentro de lo él "sabía" de su destino. Y en la perspectiva de los sumos sacerdotes, estos también lograron su objetivo y deseo: quitarse de enmedio a Jesús. En cuanto a los judíos, no encontraron lo que esperaban, pues ellos esperaban al Mesías, aunque en esto intevinieron también los sumos sacerdotes (tal como cuenta Mateo en 28:11-15) al sobornar a los guardias del sepulcro diciéndoles que hicieran correr el rumor de que Jesús no había resucitado sino que los discípulos fueron de noche y robaron el cuerpo mientras ellos dormían. Pero de haberse dormido no podían haber visto a los discípulos.

Jesús murió por decisión de los sacerdotes, no por amor a ningún pueblo (ni el entonces "pueblo judío" ni el futuro "pueblo cristiano" que aún no existía) ni por "salvarle". Según Mateo 26:4 y Lucas 22:2, la razón de los sacerdotes fue que necesitaban  quitárselo de enmedio. Ellos y Caifás y los judíos (en fin, todos los personajes) eran las partes necesarias en la cadena de acontecimientos que hizo que Jesús cumpliera su destino.

Según Lucas, después de la resurrección, Jesús se encuentra en el camino a Emaús (a 13 kms de Jerusalén) con dos discípulos entristecidos por la muerte de Jesucristo y a los que, sin saber ellos quién era él, les dice "¿no era necesario que Cristo sufriera todo eso para entrar en su gloria?" (Lc 24:26). Al volver a Jerusalén se aparece a sus discípulos y les dice que era necesario que se cumpliera todo lo que estaba escrito acerca de él, que tenía que sufrir y resucitar de entre los muertos al tercer día (24:44-46). Esto sugiere la idea de que un guión ya estaba escrito y lo que Jesús estaba viviendo era una película ya rodada y en la que él volvía a intervenir y de la cual sólo él sabía, y sabía qué iba a suceder, así que sabría que no podía evitar que "el guión" se cumpliese: la demostración del temor del poder religioso ante una persona que dice y hace ignorando cualquier "autoridad" religiosa y conversando con los sacerdotes y fariseos cara a cara y sin tapujos (incluso con palabras que les ofenden) y describiéndolos por costumbres y detalles conservadas hasta la modernidad, como cuenta Mateo en el capítulo 23 o Lucas en el 11:37-54. No era Jesús el verdadero peligro para la estabilidad del poder sino lo que decía y hacía (palabras y actos, llamados "milagros") y Jesús lo sabía y sabía que no podía evitar tampoco las consecuencias futuras (los 2000 siguiente años) desde la intervención de los sumos sacerdotes tratando de conservar y perpetuar su poder. Y en cuanto a los "milagros", Juan dice que Jesús no se fiaba de los que decían que creían en él por ver dichos milagros (Juan 2:23-24). La muerte de Jesús no fue por amor de Jesús al pueblo (ni el entonces "pueblo judío" ni el futuro "pueblo cristiano" que aún no existía) ni por "salvarle" sino porque los sacerdotes necesitaban quitárselo de enmedio (Mateo 26:4, Lucas 22:2) y la excusa necesaria e imaginaria fue que si Jesús seguía actuando los romanos podían llegar y destruir el templo y la nación. Así que la idea de que "Jesús muriera para salvar al pueblo" fue del sumo sacerdote Caifás, el personaje que decidió que les convenía que muriera un hombre por el pueblo antes que el Pueblo de Yavé (la nación judía) al que, permaneciendo "vivo", le esperaba el destino que tendría durante 2000 años más en los que surgió otro "Pueblo de Yavé": los cristianos/católicos, el siguiente "Pueblo de Dios" que adoptaría a Jesús como héroe y mártir (Dios) considerando a los judíos (no a los sacerdotes) responsables de su muerte aunque no "provocadores" necesarios de su muerte, pues para resucitar es necesario morir. Lo que para Jesús era necesario, para sus "seguidores" era indeseable y dramático por no comprenderlo al no tener la suficiente percepción de la realidad. Sacerdotes, Caifás, judíos... personajes necesarios en la cadena de acontecimientos que hicieron que se cumpliera lo que estaba escrito de Jesús, según las Escrituras.

sábado, 9 de abril de 2011

Según el autor del libro del Génesis (capítulo 42), en tiempos de Jacob (Israel) había hambre en la región de Canaán. Si los hebreos pasaban entonces hambre era porque ni Yavé alimentaba a su pueblo, ni su pueblo se alimentaba de Yavé, de modo que Jacob/Israel decidió enviar a 11 de sus hijos a comprar grano en Egipto. Por entonces, José vivía prósperamente en Egipto con el favor del Faraón. José era uno de los hijos de Jacob, al que sus hermanos habían vendido a los ismaelitas madianitas (Gén. 37:27) que a su vez en Egipto lo vendieron al egipcio Putifar, eunuco del Faraón (Gén. 38:1). El Faraón propone a José que traiga a Egipto a su padre y a los hebreos y les promete darles lo mejor de la tierra de Egipto (Gén. 45:17-18). El propio Yavé le dice a Jacob que no tema bajar a Egipto pues hará de su descendencia un gran pueblo (Gén 46:1-2), así que Jacob emigró a Egipto. José dio propiedades a su padre y hermanos, pero el hambre se había extendido también a Egipto y se acabó el dinero. Entonces José y los egipcios y hebreos tuvieron que negociar: José les daría alimentos a cambio de ganados y tierras, y al quedarse sin tierras los hebreos declararon hacerse esclavos del Faraón (Gén 47). Es entonces cuando Yavé/Dios/Jehová entra en contacto con Moisés en el monte del Horeb (Éxodo 3), en Madián (en Arabia, al otro lado de la Península del Sinaí y del Mar Rojo. Moisés había huido de Egipto por matar a un egipcio). Yavé le propone que vaya a Egipto para liberar a su pueblo (los israelitas, Israel) y le dice que le comunique el Faraón que Israel es su hijo primogénito (Éxodo 4:22) y que amenace al Faraón con que, si no deja salir a Israel, él (Yavé) matará a su hijo primogénito, lo cual Yavé cumpliría (Éxodo 12:29).

El pueblo de Yavé tuvo que hacerse esclavo para poder sobrevivir. Yavé no podía mantenerles ni salvarles, y ellos no podían alimentarse de su Dios que les prometió la tierra prometida. También el Faraón le prometió a Jacob/Israel darles lo mejor de la tierra de Egipto (Gén. 45:17-18) a la que llegarían 470 años después, el tiempo del cautiverio (430 años) y de la travesía por el desierto de Sinaí (40 años), una tierra prometida que estaba en una pequeña región de un planeta que flotaba en el vacío sin suelo ni techo del Espacio del Universo.

jueves, 17 de marzo de 2011

LA PROFECÍA DE JESÚS

Realmente la Humanidad lleva en crisis desde que se desconectó de "la madre" (Naturaleza) y por ello de "el padre" (sobrenaturaleza). En estos tiempos de "mal tiempo" y de crisis personales (y nacionales e internacionales, pero no interplanetarias) la humanidad está aún más dividida por las diversas opiniones acerca de lo que significan estos "tiempos". Unas personas lo interpretan como señales del fin del mundo; otras también, pero también como señales del principio de un mundo nuevo; otras dicen que son fenómenos que ocurren siempre; otras dicen que son señales del cumplimiento de la profecía de Jesús. En tres evangelios Mateo, Marcos y Lucas citan capítulos acerca de una profecía de Jesús acerca de "el fin del mundo", de Jerusalén y de la segunda venida del Cristo (una cosa es "Cristo" y otra "Jesús"). Jesús anduvo en tierra de los judíos (y en medio de los sacerdotes y de los romanos) y los judíos terminaron por creer que Jesús no era el Mesías, de modo que aún esperan por primera vez al mesías, y los cristianos creyeron que sí lo era, pero lo esperan por segunda vez. Ambos lo esperan. Esto querría decir que quien al Cristo espera no ve en el mundo al Cristo que espera (ni al mundo en el Cristo), de modo que sobrevivirían en un estado y mundo de "crisTis" (espiritual) y no sólo de crisis financiera, materialista o "de valores". Sea como sea, Mateo, Marcos y Lucas citan capítulos acerca de la segunda venida del Cristo a través de frases puestas en boca de Jesús. Los tres coinciden en que Jesús habla de que se produciría hambre y terremotos en diversos lugares.




Habrá hambre y terremotos en diversos lugares. Eso será sólo el comienzo de los dolores.

- Mateo 24,7, Marcos 13,8, Lucas 21,11



Por su lado, Mateo y Lucas añaden los elementos celestes, como los astros, y fenómenos asociados al elemento agua (el mar y las olas).



Después de esta angustia, el sol se oscurecerá, la luna no alumbrará, las estrellas caerán del cielo y las columnas del cielo se tambalearán. - Mateo 24,29



Habrá señales en el sol, en la luna y en las estrellas; y en la tierra, angustia de las gentes, perplejas por el estruendo del mar y de las olas. - Lucas 21,25





La expresión "comienzo de los dolores" se puede asociar a un parto como los dolores previos a un nacimiento y a la felicidad de la madre una vez ha tenido al hijo. La expresión "estruendo del mar y de las olas" no es metafórica ni alegórica precisamente. Es fácil que estas expresiones inspiren temor, aunque por otro lado Jesús también señala que esos sucesos son señales que indican la llegada de una liberación, y esto sugiere algo positivo, de modo que el "mal" tiempo tiene su lado "bueno".



Cuando empiecen a suceder estas cosas, cobrad ánimo y levantad la cabeza porque se acerca vuestra liberación. - Lucas 21,28.



Cada persona puede interpretar a qué tipo de liberación se refiere tal frase. A continuación, Jesús lo explica con una metáfora comparando la germinación de las hojas de todos los árboles (y en concreto de la higuera) con los sucesos "catastróficos" en la Naturaleza, y al verano con el reino de Dios, pues cuando vemos brotar las hojas de los árboles lo interpretamos como la cercanía del verano. Así, cuando sucedan esos fenómenos serían señales de la llegada del reino de Dios.





Mirad la higuera y todos los árboles. Cuando ya echan brotes, al verlos, sabéis que el verano está ya cerca. Así también vosotros, cuando veáis que sucede esto, sabed que el Reino de Dios está cerca.

- Lucas 21,29



Sobre las "señales en el sol, en la luna y en las estrellas" pueden referirse a la actividad del Sol como

manchas o explosiones. Entre febrero y marzo de 2011 están ocurriendo algunas explosiones al mismo tiempo que están ocurriendo terremotos en nuestro mundo. También estas explosiones y terremotos en la Tierra están ocurriendo durante la oposición de Júpiter y Saturno, los dos grandes planetas, cuyo culmen fue el 5 de marzo. Los expertos creen que la actividad del Sol aumentará a partir de noviembre. Las "señales en la luna" pueden ser eclipses de luna (eclipsada por el planeta Tierra); el pasado día 21 de diciembre, en pleno solsticio, ocurrió un eclipse total de luna. Y en las demás estrellas (pues el Sol es una estrella) es difícil ver señales de movimiento, pues son prácticamente fijas. En caso de un cambio significativo en la inclinación en el Eje del planeta, nuestra percepción de las estrellas y constelaciones cambiaría.
En cuanto al "fin de Jerusalén", en el evangelio de Mateo, Jesús lo relaciona con un pasaje del Libro de Daniel:
Cuando veáis en el lugar santo el ídolo repugnante anunciado por el profeta Daniel (el que lea que entienda)... - Mateo 24,15
También, en el libro del profeta Zacarías existe una profecía que menciona que el monte de los Olivos se dividiría en dos:
El monte de los Olivos se dividirá en su punto medio en dirección este-oeste, dejando en el medio un gran valle; una mitad del monte se apartará hacia el norte, y la otra mitad hacia el sur. Y se allanará el valle del Hinón como se allanó a causa del terremoto en los tiempos de Ozías, rey de Judá. - Zacarías 14:4-5.
En la frase se menciona un terremoto ocurrido tiempo atrás en tiempos de Ozías, personaje que aparece en el 2º libro de las Crónicas, capítulo 26, y en el cual también se menciona al propio Zacarías y se dice que el resto de la historia de Ozías fue escrito por Isaías. En el Libro de Isaías, el capítulo 29, el profeta habla sobre el asedio de Jerusalén a la que se llama Ariel, y en el versículo 6: "Y pronto, de improviso, serás visitado por el Señor todopoderoso con truenos, terremotos, gran estruendo, con huracán, tempestad y fuego devorador". En el registro de terremotos ocurridos durante la historia (fuente wikipedia) existe uno en Israel el 7 de octubre del 759 antes de la era cristiana. En esta fecha se sitúa el reinado de Zacarías, 14º rey del Reino de Israel mientras en el territorio de Judá reinaba Ozías llamado también Uzías o Azarías, desde 809 a. C. hasta 759 a. C., fecha del terremoto.

http://alondra-librosprofetas.blogspot.com/2011/03/el-terremoto-mencionado-por-zacarias.html

Independientemente de la "sacralidad" o "divinidad" de las llamadas "sagradas" escrituras y de la teórica "inexorabilidad" o no en el cumplimiento de lo que narra (parezca bueno o catastrófico), lo que prima para cada ser humano es lo que ve, siente y piensa según su propia conciencia. En estos tiempos de "mal" (y "buen", según se mire) tiempo y de crisis personales (y nacionales e internacionales, pero no interplanetarias) pero también de liberaciones personales, la mezcla de las lógicas diferentes percepciones e interpretaciones personales acerca de lo que ocurre (en la realidad) hace que la humanidad esté aún más dividida y estresada. Para unos son fenómenos naturales que ocurren todos los días y crisis financieras que tienen sus ciclos; para otros son señales del fin del mundo; para otros señales del principio de un mundo nuevo; para otros son señales del cumplimiento de la profecía de Jesús, etc, etc...
Cada persona en el "reino" del mundo viéndolo y viviéndolo de forma diferente mientras los bebés y los niños viven en su propio "reino", y el planeta sigue dando vueltas a una estrella entre otros planetas y millones de estrellas. A principios del 3er milenio cristiano y finales del 5º milenio hebreo que corren por el final del Ciclo maya o del Kali Yuga hindú.

jueves, 30 de diciembre de 2010

En su evangelio, Mateo comienza listando la ascendencia de Jesucristo al que nombra como "hijo de David, hijo de Abrahán", aunque Lucas también cuenta que José sí era descendiente de David y que no fue el que sembró en María su semilla humana (semen) ni por ello sus genes "davídicos". Mateo continúa desde Judá citando la rama que se describe en el Libro de Rut 4:18-21: Fares, Jesrón, Ram, Aminadab, Nasón, Salmán, Booz, Obed, Jesé y David. Mateo divide la genealogía en 3 partes de 14 generaciones cada una: la primera desde Abrahán hasta David. Claro que también Abrahán tiene su ascendencia, la cual, según el autor del libro del Génesis, asciende hasta Adán, no tanto hasta el propio Dios Jehová Yavé que creara a Adán, pues, según el relato bíblico, no lo hizo a partir de semilla humana, ni siquiera en el óvulo del cuerpo femenino.

Realmente podemos sumar los años del periodo entre Adán y Abrahán siguiendo los datos aportados por los autores del Génesis. Aunque se conoce la fecha de inicio de la Era Hebrea (3.761 a.e.c., es decir, que la era Cristiana comenzaría 3.761 años después de la Era Hebrea) el autor del Génesis no asocia fechas a sucesos ni a personajes y por eso no es posible situar en la Historia a ninguno ni en referencia a la fecha de inicio de la Era Hebrea. Pero sí se anotan edades y por eso sí se puede conocer periodos de tiempo, pues los autores del Génesis recurren a una fórmula que consiste en señalar la edad de los progenitores en el momento en que nacen sus descendientes, y de hecho se relata con detalle la cadena secuencial padre-hijo desde Adán-Set hasta por lo menos Téraj-Abrán. Después, a partir de Jacob, abandonan ese "método", de modo que desde Jacob hasta David ya se hace complicado contabilizar años.

Sin embargo, el hecho de que Israel entrase en contacto con Egipto (porque los hijos de Jacob/Israel vendieran a su hermano José -preferido de Jacob/Israel- a los hijos de Ismael, sus primos) facilita las dataciones de los hechos hebreos puesto que sí existe cronología de las dinastías del Imperio de Egipto. De hecho en el 1er libro de Reyes 6:1 se lee que Salomón comenzó a construir el Templo el 4º año de su reinado, 480 años después de la salida de los israelitas de Egipto. La mayoría de los estudiosos coinciden en que el 4º año del reinado de Salomón era el año 967 a.e.c. de modo que el año del Éxodo sería el 1.447 a.e.c. (967 + 480) cuando en Egipto gobernaba Tutmosis III, 6º faraón de la XVIII dinastía al comienzo del Imperio Nuevo, el de máximo esplendor de la civilización faraónica. Y por ello el Cautiverio habría comenzado 430 años antes, el 1.877 cuando gobernaba el faraón Sesostris II de la XII dinastía del Imperio Medio.

(250 años después, en 1.627 a.e.c. ocurrió la explosión del volcán Santorini en la isla de Thera al sur del mar Egeo que habría provocado un maremoto que habría llegado a la isla de Creta afectando a la civilización minoica. En Egipto, entre los jeroglíficos, un escriba egipcio escribe: «El sol se ha ocultado, nadie se ve la sombra, las cosechas han muerto, ahora debemos sobrevivir». Este fenómeno duró nueve días en Egipto y diversos investigadores lo han relacionado como causa de las míticas plagas)

Aún después del Éxodo los israelitas pasaron 40 años en el desierto guiados por Moisés, de modo que éste debió morir hacia el 1407 a.e.c. (2.354 de la era Hebrea) coincidiendo con el final de la civilización minoica de Creta. Según el autor del Deuteronomio (Deut 34:7), Moisés vivió 120 años, de modo que habría nacido hacia el año 1.527 a.e.c. (2.234 de la era Hebrea) cuando en Egipto reinaba Amosis I, primer faraón de la Dinastía XVIII (de la que Tutmosis III fue el 6º faraón). Y como Josué sucedió a Moisés, aquel debió ser profeta de Yavé y  jefe supremo de su Pueblo desde el mismo momento en que muriera Moisés, el 1.407 a.e.c. de modo que el mítico episodio (Josué 10:13) de la "detención del sol y de la luna" (es decir, de la detención del giro de la Tierra) debió ocurrir en algún día de algún año entre 1407 a.e.c y 1.352 a.e.c. (un periodo de unos 55 años, que es la mitad del tiempo que vivió Josué).

Aunque las edades de los personajes antediluvianos desde Adán se nos antojan míticas por largas (aunque también modernamente se cree en "la longevidad", que no es juventud ni eterna), imaginemos que fueran reales. En el libro del Génesis capítulo 5 encontramos una cadena de 10 personajes de los que se detalla la edad a la que engendraron a su hijo:

- Adán, a sus 130 años, engendra a Set.
- Set, a sus 105 años, a Enós.
- Enós, a sus 90 años, a Quenán.
- Quenán, a sus 70 años, a Mahalael.
- Mahalael, a sus 65 años, a Yéred.
- Yéred, a sus 162 años, a Henoc.
- Henoc, a sus 65 años, a Matusalén.
- Matusalén, a sus 187 años, a Lamec (a los 56 años de Matusalén muere Adán, que había vivido 930 años)
- Lamec, a sus 182 años, a Noé.
- Noé, a sus 500 años, engendró a Sem.
(Y 100 años después llega el diluvio, pues el autor lo sitúa cuando Noé tenía 600 años)

130+105+90+70+65+162+65+187+182+500 = 1556 años desde Adán, es decir, desde que Dios Jehová Yahvé crea a Adán hasta el nacimiento Sem. Y 100 años después (a los 600 de Noé) Dios Jehová Yahvé provoca el diluvio. Así que son 1656 años desde que crea a Adán hasta que decide exterminar a su descendencia.

Después del nacimiento de Sem empieza la era postdiluviana. En Génesis 11:10 se hila otra cadena secuencial de 9 personajes de los que se detalla la edad a la que engendraron a su hijo, desde el propio Sem hasta Abrán/Abrahán:

- Sem, a sus 100 años, engendra a Arfaxad (y ocurre el diluvio).
- Arfaxad, a sus 35 años, a Sélaj.
- Sélaj, a sus 30 años, a Héber.
- Héber, a sus 34 años, a Péleg.
- Péleg, a sus 30 años, a Reú.
- Reú, a sus 32 años, a Sarug.
- Sarug, a sus 30 años, a Najor.
- Najor, a sus 29 años, a Téraj.
- Téraj, a sus 70 años, a Abrán/Abrahán.

En total desde Sem hasta el nacimiento de Abrahán suman 390 años (cuarta parte de 1556). Sumados a los 1556 años de los personajes antediluvianos son 1946 años hasta Abrahán, que es el último personaje de esta cadena de 19 y es el primero de la lista genealógica de Mateo. Veamos hasta qué personaje podemos seguir enlazando generaciones según el Génesis.

Abrahán tenía 100 años cuando engendró a Isaac (Gén 21), e Isaac a sus 60 años a Esaú y a Jacob (Gén 25:26). 100+60 son 160 años desde Abrahán. Y en el total son 1946+160 = 2.106 años.

Sobre Jacob no se menciona a qué edad tuvo a sus hijos, pero podemos calcularla. Según el Génesis, su hermano gemelo Esaú (que nació antes que Jacob) se casó a los 40 años (Gén 26:34), es decir que Jacob también tenía 40 años cuando Esaú se casó. Más adelante (Gén 29) Jacob conoció a la hija de su tío Labán, (su prima) Raquel por cuyo amor sirvió 7 años a Labán y luego se la pidió como mujer, por lo que Labán pidió a Jacob a cambio otros 7 años de servicio. En total Jacob estuvo con Raquel 14 años antes de comenzar a tener hijos. Sumando los 40 años -edad que tenía cuando Esaú se casó- más los 14 años con Raquel dan 54, de modo que quizá comenzó a tener hijos hacia los 54 años.

Así, 54 años sumados a los 2.106 hacen 2.160 años desde que Dios Jehová Yavé creara a Adán hasta el Pueblo de Israel (hijos de Jacob), la raíz del grupo humano que el propio Dios Jehová Yavé eligiera en el planeta Tierra como "su pueblo" para hacer de él un gran pueblo en un segundo paraíso en la llamada "tierra prometida" de Canáan (aunque aún faltaran 470 años: 430 de esclavitud en Egipto y 40 por el desierto).

2.160 años es la duración de una era zodiacal. 2.160 años es la 12ª parte de... 25.920 años, que es... el periodo del Ciclo de Precesión de la Tierra. La 12ª parte del año es 1 mes, así que Dios Jehová Yavé habría tardado 1 Mes (precesional o zodiacal) en engendrar a su pueblo, el de Jacob/Israel hebreo. A escala humana es como si una mujer tardara 1 mes en engendrar un hijo. También 2.160 años es 5 periodos de 432 años, casi 430, el tiempo que estaría la descendencia de Jacob bajo esclavitud en Egipto (Y después de llegar a Canáan, pasarían también 432 + 432 años hasta la deportación a Babilonia).

Este dato de los 430 años de cautiverio relaciona con el pasaje de 1Reyes 6:1 y es clave para obtener fechas, pues en tal pasaje se lee que Salomón comenzó a construir el Templo el 4º año de su reinado, 480 años después de la salida de los israelitas de Egipto (donde estuvieron 430 años). La mayoría de los estudiosos coinciden en que el 4º año del reinado de Salomón era el año 967 a.e.c. de modo que el año del Éxodo sería el 1.447 a.e.c. (967 + 480) cuando en Egipto gobernaba Tutmosis III, 6º faraón de la XVIII dinastía al comienzo del Imperio Nuevo. Y por ello el inicio del Cautiverio sería el año 1.877 a.e.c. cuando gobernaba el faraón Sesostris II de la XII dinastía del Imperio Medio. Es decir que el Cautiverio fue desde el 1.877 a.e.c hasta el Éxodo el 1.447 a.e.c., lo cual es entre los años 1884 y 2.314 de la Era Hebrea.

Así, si a 1.877 añadimos los 2.160 desde Adán hasta el supuesta edad en que Jacob/Israel comienza a tener a sus hijos, nos remontamos al año 4.037 a.e.c., año en el que Dios Jehová Yavé crearía a Adán. Por tanto, 276 años después se iniciaría la Era Hebrea. Y 276 años después de la aparición de Adán ¿a quién encontramos?: a Enós (y evidentemente a Adán y Set gracias a sus largas vidas):

- Adán, a sus 130 años, engendró a Set.
- Set, a sus 105 años, engendró a Enós.
- Enós, a sus 90 años, a Quenán.

Y concretamente Enós con 41 años: 130+105=235+41=276

¿Y Noé, y el diluvio?

- Quenán, a sus 70 años, a Mahalael.
- Mahalael, a sus 65 años, a Yéred.
- Yéred, a sus 162 años, a Henoc.
- Henoc, a sus 65 años, a Matusalén.
- Matusalén, a sus 187 años, a Lamec (a los 56 años de Matusalén muere Adán, que había vivido 930 años)
- Lamec, a sus 182 años, a Noé.

70+65+162+65+187+182 = 731 años. Así, 4.037 a.e.c. - 731 = 3.306 a.e.c., año de nacimiento de Noé, año 1007 desde Adán, 61 años después de la muerte de Adán.

Y el diluvio. El autor del Génesis (en 7:6) cuenta que Noé tenía 600 años cuando Dios Jehová Yavé envió el diluvio, así que sería el año 2.706 a.e.c. Otra fecha en referencia al diluvio procede de la leyenda china en la que se dice que la civilización china surgió en el año 3.322 a.e.c, después del Gran Diluvio. La diferencia es muy notoria. Quizá el diluvio "bíblico" en la región de Mesopotamia y en la actual Turquía (donde está el monte Ararat donde aterrizara el arca de Noé) ocurriera unos 700 años después que el chino y en otro momento que el griego, pues también la mitología griega narra un diluvio enviado por Zeus.

Así, podemos establecer una lista de hipotéticas fechas (de la era hebrea y de la era cristiana) y acontecimientos y personajes:

- 4.037 a.e.c. / 276 a.e.h.: Dios Jehová Yavé crea a Adán.
- Inicio de la Era Hebrea: Adán tiene 276 años, Enós tiene 41 años.
- 3.107 a.e.c / 654 de la Era Hebrea: muerte de Adán (hacia el 3.000 se inicia la civilización minoica en Creta.)
- 3.306 a.e.c / 455 de la Era Hebrea: año de nacimiento de Noé.
- 2.706 a.e.c / 1.055 de la Era Hebrea: año del diluvio mesopotámico. Entonces hubo una conjunción Urano/Plutón (alineados al mismo lado del Sol).

Y considerando ese año de 4.037 a.e.c., según la narración sobre la creación del hombre en el Génesis, dos de los cuatro brazos del río que salía del Oriente (Edén) para regar el jardín eran el Tigris (al oriente de Asiria) y el Éufrates. En la zona de Mesopotamia hacia el año 4.000 a.e.c. se desarrollaba la cultura de El Obeid, considerada como el primer estado de civilización sumeria.


El siguiente grupo genealógico de Mateo va desde David a la deportación de Babilonia.















(borrador)


En cuanto al periodo de tiempo desde que Dios/Jehová/Yahvéh crea a Adán hasta que nace Jacob es posible calcularlo puesto que los autores del Génesis recurren a la fórmula (semejante a un recurso literario) de citar la edad de cada personaje en el momento en que nace su descendiente, de modo que crean una cadena secuencial continua y sólidamente engarzada. Otra cosa es sus edades completas, aunque se trata de edades que se nos antojan míticas.




* Adán, a sus 130 años, engendra a Set ([http://bibliaparalela.com/genesis/5-3.htm Gn.5.3]).

* Set, a sus 105 años, a Enós ([http://bibliaparalela.com/genesis/5-6.htm Gn.5.6]).

* Enós, a sus 90 años, a Quenán ([http://bibliaparalela.com/genesis/5-9.htm Gn.5.9]).

* Quenán, a sus 70 años, a Mahalael ([http://bibliaparalela.com/genesis/5-12.htm Gn.5.12]).

* Mahalael, a sus 65 años, a Yéred ([http://bibliaparalela.com/genesis/5-15.htm Gn.5.15]).

* Yéred, a sus 162 años, a Henoc ([http://bibliaparalela.com/genesis/5-18.htm Gn.5.18]).

* Henoc, a sus 65 años, a Matusalén ([http://bibliaparalela.com/genesis/5-21.htm Gn.5.21]).

* Matusalén, a sus 187 años, a Lamec ([http://bibliaparalela.com/genesis/5-25.htm Gn.5.25])

(a los 56 años de Matusalén muere Adán, que vivió 930 años)

* Lamec, a sus 182 años, a Noé ([http://bibliaparalela.com/genesis/5-28.htm Gn.5.28]).

* Noé, a sus 500 años, engendró a Sem ([http://bibliaparalela.com/genesis/5-32.htm Gn.5.32]).

(Y 100 años después llega el diluvio, pues el autor lo sitúa cuando Noé tenía 600 años)



Así, el Periodo prediluviano desde Adán a Sem es de 130+105+90+70+65+162+65+187+182+500 = 1556 años.



Periodo postdiluviano desde Sem a Abrán:

* Sem, a sus 100 años, engendra a Arfaxad ([http://bibliaparalela.com/genesis/11-10.htm Gn.11.10]).

* Arfaxad, a sus 35 años, a Sélaj ([http://bibliaparalela.com/genesis/11-12.htm Gn.11.12]).

* Sélaj, a sus 30 años, a Héber ([http://bibliaparalela.com/genesis/11-14.htm Gn.11.14]).

* Héber, a sus 34 años, a Péleg ([http://bibliaparalela.com/genesis/11-16.htm Gn.11.16]).

* Péleg, a sus 30 años, a Reú ([http://bibliaparalela.com/genesis/11-18.htm Gn.11.18]).

* Reú, a sus 32 años, a Sarug ([http://bibliaparalela.com/genesis/11-20.htm Gn.11.20]).

* Sarug, a sus 30 años, a Najor ([http://bibliaparalela.com/genesis/11-22.htm Gn.11.22]).

* Najor, a sus 29 años, a Téraj ([http://bibliaparalela.com/genesis/11-24.htm Gn.11.24]).

* Téraj, a sus 70 años, a Abrán ([http://bibliaparalela.com/genesis/11-26.htm Gn.11.26]).



Así, el Periodo postdiluviano desde Sem hasta Abrán es de 390 años (1/4 de 1556). Sumándolo al Periodo antediluviano de 1556 años da el resultado de 1.946 años.



Abrán (ya Abrahán) tenía 100 años cuando engendró a Isaac ([http://bibliaparalela.com/genesis/21-5.htm Gn.21.5]). E Isaac tenía 60 cuando engendró a Jacob ([http://bibliaparalela.com/genesis/25-26.htm Gn.25.26]).



1.946 + 160 años = 2.106 años.



Sobre Jacob no se menciona a qué edad tuvo a sus hijos, pero podemos lograr una idea aproximada. Según el Génesis, su hermano gemelo Esaú (que salió del vientre de su madre antes que Jacob) se casó a los 40 años ([http://bibliaparalela.com/genesis/26-34.htm Gn.26.34]), es decir que Jacob también tenía 40 años cuando Esaú se casó. Más adelante ([http://bibliaparalela.com/genesis/29-1.htm Gn.29.1]) Jacob conoce a la hija de su tío Labán, su prima Raquel, por cuyo amor sirvió 7 años a Labán y luego se la pidió como mujer, por lo que Labán pidió a Jacob a cambio otros 7 años de servicio. En total Jacob estuvo con Raquel 14 años quizá antes de comenzar a tener hijos. Sumando los 40 años -edad que tenía cuando Esaú se casó- más los 14 años con Raquel dan 54, de modo que quizá comenzó a tener hijos hacia los 54 años.



Así, 54 años sumados a los 2.106 hacen 2.160 años. Sin decir que tenga conexión sino más como cita curiosa, 2.160 años es justo el periodo de una era zodiacal o precesional, la 12ª parte de 25.920 años, duración del Ciclo de Precesión de la Tierra. Tales 2.160 años son desde que Dios/Jehová/Yavé creara a Adán hasta que Jacob empezara a tener la raíz del grupo humano que el propio Dios/Jehová/Yavé eligiera en el planeta Tierra para hacer de él un gran pueblo (su pueblo) en un "segundo paraíso" en la llamada "Tierra Prometida", aunque aún faltaran 470 años: 430 de esclavitud y 40 por el desierto.



El hecho de que el Pueblo de Israel tomara contacto con la cultura egipcia es una baza básica para establecer dataciones de sucesos y personajes de la historia hebrea, puesto que sí existe una sólida cronología del Imperio egipcio. El dato de los 430 años de esclavitud está relacionado con el pasaje de [http://bibliaparalela.com/1_kings/6-1.htm 1Reyes 6:1] donde se lee que Salomón comenzó a construir el Templo el 4º año de su reinado, 480 años después de la salida de los israelitas de Egipto. La mayoría de los estudiosos coinciden en que el 4º año del reinado de Salomón era el año 967 a.e.c. de modo que el año del Éxodo sería el 1.447 a.e.c. (967 + 480) cuando en Egipto gobernaba [[Tutmosis_III
Tutmosis III]], 6º faraón de la XVIII dinastía al comienzo del Imperio Nuevo. Y por ello el inicio del Cautiverio habría sido 430 años antes, el año 1.877 a.e.c. cuando gobernaba el faraón [[Sesostris II]] de la XII dinastía del Imperio Medio. Es decir que el Cautiverio habría ocurrido desde el 1.877 a.e.c hasta el Éxodo el 1.447 a.e.c., lo cual en tiempo hebreo es entre los años 1.884 y 2.314 de la Era Hebrea.



Y de ahí hacia atrás conociendo los 2.160 años desde que Jacob comenzara a tener a sus hijos hasta Adán podemos asociar personajes y acontecimientos con una fecha histórica que los autores del Génesis no incluyeran directamente por recurrir al hábil método de indicar la edad del progenitor en el momento del nacimiento del descendiente. Tales fechas como la del mismo diluvio, el nacimiento de Noé o el momento en que el mítico Dios/Jehová/Yavé creara al mítico Adán en una región situada entre el Tigris y Éufrates, ríos del planeta Tierra en los que se desarrollara la cultura sumeria considerada la primera civilización de la Historia Humana, al menos de la porción de la que tenemos conocimiento.

miércoles, 15 de diciembre de 2010

CIRCUNCISIÓN en SÁBADO

"Por eso principalmente los judíos querían matarlo; porque no sólo violaba el sábado..."
   (Lucas 5:17-18).

Según Juan, la razón principal de que los judíos y sumos sacerdotes (de los judíos) querían matar a Jesús era porque violaba la ley de "Dios/Jehová/Yahvé" de santificar el "día sagrado" -aparte de resucitar a Lázaro- que en el Libro del Génesis se nombra como "sábado", según como Moisés le dice al pueblo de Dios que "Dios le dijo":

"Acuérdate del día del sábado para santificarlo... el séptimo día es día de descanso en honor del Señor, tu Dios... Porque en seis días hizo el Señor los cielos y la tierra... y el séptimo descansó. Por ello bendijo el Señor el día del sábado y lo santificó".
     (Éxodo 20, 8-11)

Por ello el "sabbath" es el día bendito o día santo para los hebreos/judíos, y la cultura cristiana también lo adoptó, aunque no con el nombre del día de la semana "Sábado" pero sí como séptimo día llamado "Domingo", socialmente considerado día de descanso(=significado original de "sábado") por excelencia, si bien una sociedad comercial (de base cultural cristiana) no puede dejar de trabajar. Entre los diez mandamientos de la Iglesia se formula como "Santificarás las fiestas" (varias fiestas religiosas al año) o también como "Santificarás el día del Señor" (52 domingos cada año). Los autores del Catecismo católico, creyentes en el Dios de los 10 mandamientos, justifican que Jesús hiciera actividades en sábado en base a la interpretación de sus propias declaraciones: ‘El sábado ha sido instituido para el hombre y no el hombre para el sábado, así que el Hijo del hombre es Señor también del sábado’ (Mc 2, 27).

Y en Éxodo 35:2 Moisés les dice a los israelitas (de Israel, Jacob) que el Señor (título asociado a los conceptos "Dios", "Cristo" y "Jesús") ordena la muerte de quien trabaje en sábado:

"Seis días se trabajará, pero el séptimo será para vosotros un día sagrado, el sábado, descanso absoluto en honor del Señor. Todo el que trabaje en ese día será condenado a muerte".

Esto se puede entender literalmente o se puede interpretar. El hecho es que los sacerdotes y los judíos (descendientes de los israelitas adoctrinados por Moisés, adoctrinado por Dios/Yahvé/Jehová) se amparaban en esa ley Mosaica (y de Dios/Yahvé/Jehová) como "autoridad y poder divino" para justificar su idea de matar a Jesús, considerado por el resto de los judíos "Rey de los Judíos" e "hijo de Dios". Según narra Juan en el capítulo 7 14:24, era mediada ya la fiesta de los tabernáculos en Jerusalén y Jesús subió al templo a enseñar. Entonces surge un diálogo entre los judíos y Jesús, y éste les pregunta que por qué intentan matarle, pues antes (en 5:18) Juan comenta un altercado en el que los judíos querían matarle porque violaba el sábado.

Y aquí la conexión entre el sábado y la circuncisión.

Jesús les dice que Moisés les impuso la circuncisión y que ellos circuncidan hasta en sábado pero también les dice que por ello no quebrantan la ley de Moisés. Jesús les aclara que no es que la circuncisión viniera de Moisés sino de los patriarcas. Según el Génesis, el primer patriarca postdiluviano, Abrahán, es el primer personaje que se circuncida, si bien el autor del Génesis cuenta que es el personaje Dios/Yahvé/Jehová el que establece la circuncisión, como señal de pacto con Abrahán
(Es práctica común en la religión judaica, y también en la islámica, aunque en ésta no se menciona en el Corán, de modo que su práctica es herencia de la tradición. El historiador y geógrafo griego Heródoto (hacia el 450 a.e.c.) atribuye el origen de la práctica a los egipcios. De hecho se representa una escena en un grabado en la tumba de Ankhamahor).

Génesis 17, 9-14:
9- Dios dijo a Abrahán...
11- Circuncidaréis vuestro prepucio y ésta será la señal del pacto entre yo y vosotros.
12- A los ocho días serán circuncidados los varones de cada generación...
14- El varón incircunciso al que no le haya sido cortada la carne de su prepucio será borrado de su pueblo; ha violado mi pacto.
(Según el episodio 5 del Libro de Josué, esto lo cumpliría Yavé con la población masculina que -después delos 430 años de cautiverio en Egipto- nacería durante la travesía de 40 años por el desierto, pues los que nacieron en el desierto durante el camino, después de la salida de Egipto, no estaban circuncidados y el Señor les había jurado que no les dejaría ver la tierra que él habia prometido a sus padres).

Y en el versículo 24 se especifica la edad a la que Abrahán se circuncidó:
24- Abrahán tenía noventa y nueve años cuando circuncidó la carne de su prepucio.

Ese precepto de A los ocho días serán circuncidados los varones de cada generación... es en el que se basa la frase de Lucas en 2:21 al contar que a los ocho días, cuando debían circuncidar (al niño que María había tenido) le pusieron el nombre de Jesús.
En general se acepta que Jesús fue circuncidado (y que fue judío, e incluso también galileo, o nazareno) o que no se casó, idea de los sacerdotes para justificar su propia soltería (celibato) aunque al mismo tiempo casan a las parejas creyentes en un Jesús soltero. Y si se casó, no fue por un sacerdote católico (que existiría 300 años más tarde), ni siquiera por uno judío, pues Jesús no los consideraba una autoridad.


También Yavé, después de los 40 años en el desierto y una vez su pueblo ya había llegado en la "tierra prometida", le transmite esto a Josué en Jos 5,2:
"Hazte cuchillos de piedra y circuncida de nuevo a los israelitas. Y Josué hizo cuchillos de piedra y circuncidó a los israelitas en la colina de los prepucios."

Por su lado, en la 1ª carta a los corintios 7:19, Pablo de Tarso declara: "Da igual estar o no estar circuncidado: lo que importa es guardar los mandamientos de Dios". Pero claro, la circuncisión era un mandamiento de Dios(Jehová/Yahvé). O Pablo de Tarso creía en Dios/Jehová/Yahvé y sabía que la circuncisión era su mandamiento pero a él le daba igual guardar o no guardar los mandamientos de Dios/Jehová/Yahvé mientras decía que lo que importa era guardarlos, o bien al decir "guardar los mandamientos de Dios" se refereía a "otro Dios". Eso sólo lo sabe Pablo de Tarso. Y añade: "Que cada uno permanezca en el estado en que estaba cuando Dios le llamó", lo cual no está en mano de cada uno, pues un bebé que nace en una cultura cuya costumbre es circuncidar a los varones no puede evitar carecer de un trozo que sí tenía en el estado en que estaba cuando su madre le dio a luz.

Con la declaración de Pablo de Tarso en la considerada "Santa Palabra de Dios" por los creyentes en la Biblia, la complejidad interpretativa del asunto de la circuncisión aumenta. Lejos de simplificar y aclarar, la variedad de ideas se enriquece y complica la interpretación para la persona que las considera "Sagrada Palabra de Dios" y por eso busca la verdad de Dios en ellas, un Dios que fuera el que estableció para su Pueblo la circuncisión del prepucio de los varones. Y más complejo el asunto es cuando también el propio Moisés en su segundo discurso sobre las nuevas tablas de la ley, en Deuteronomio 10:16, hace referencia a la circuncisión en otro sentido: "Circuncidad vuestro corazón", como también se dice en Jeremías 4:4: "Circuncidaos para el Señor, y quitad los prepucios de vuestros corazones". También el propio Pablo (en Colosenses 2:11) se refiere a la circuncisión como circuncisión de Cristo significándola como despojarse de los apetitos carnales., cosa es diversamente interpretable como no comer carne, no tener relaciones sexuales o tener sólo las indicadas por la Iglesia (las destinadas a tener un hijo).

Es cierto que el órgano del corazón no tiene prepucio, de modo que "corazón" es una alegoría de un aspecto humano que no es de carne y cuyo "prepucio" no es físico sino intangible (llámese ideológico, astral, psicológico, mental, emocional...) aunque no imperceptible, como puede ser, por ejemplo, una creencia y la culpa o el miedo causadas por tal creencia. Aún así, el prepucio es un elemento natural del cuerpo humano masculino (y del femenino como membrana que cubre el clítorix), incorporado "in corpore" por la Madre Naturaleza, de modo que no sobra a "ojos de la Naturaleza". Sí "sobra" a ojos de la persona que sigue una creencia y práctica mientras no considera que esa creencia y práctica sea lo que sobre. Tal práctica no obedece precisamente a "instinto sexual" como sí lo hace la masturbación, posible gracias al natural prepucio, la piel que cubre al glande. Algunas sociedades que practican el corte del prepucio se apoyan en la autoridad científica (médica) argumentando motivos de higiene. De hecho las "autoridades" de grupos religiosos (cada vez "más turbadas" por sus temores de pérdida de poder y control) consideran que la persona que se masturba es "digna de castigo divino" (como a un no circunciso, como establece Dios/Jehová/Yahvé en Éxodo 35:2) pero al no poderse controlar la voluntad humana impulsada por el natural instinto sexual sí se puede recurrir al acto físico de "cortar" (o dificultar) la masturbación cortando el prepucio, en nombre del Dios que lo estableciera, o del Dios que unas personas crearan para poder justificar sus prácticas con su autoridad "divinizada" (que no divina).

En la cultura católica, cuyos líderes/jefes y miembros creen en Dios/Jehová/Yahvé (de los Diez Mandamientos, y más, como la práctica de la circuncisión -cubriéndose las espaldas con un castigo) sólo se practica en Filipinas. En el resto del mundo no se practica la amputación física del prepucio en los bebés varones, pues es un acto impopular para una institución que necesita al pueblo y que de hecho es el grupo religioso más numeroso. Los teólogos católicos no opinan públicamente que sea un acto salvaje ni pecaminoso ni desordenado porque fue establecido por Dios/Jehová/Yahvé. Por eso los sacerdotes necesitan hacer creer que "lo desordenado" es otro acto: la masturbación, la cual es fácil si hay prepucio, lo que Dios/Jehová/Yahvé mandó cortar. Así, los sacerdotes avisan a los jóvenes creyentes de que el hecho de que se masturben "ofende a Dios", es decir, a la moral católica de los propios sacerdotes, que consideran que no desobedecen ni ofenden a Dios/Jehová/Yahvé por no practicar su mandato de circuncidar.

Génesis 17:
9- Dios dijo a Abrahán...
11- Circuncidaréis vuestro prepucio y ésta será la señal del pacto entre yo y vosotros.
12- A los ocho días serán circuncidados los varones de cada generación...



No obstante hay corrientes católicas que interpretan que la Iglesia cumple con el rito de la circuncisión en el rito del bautismo y en el sentido del "prepucio del corazón", pues se interpreta que el prepucio del bebé es "el pecado original" (el pecado=peca=mancha en el corazón/conciencia) y que el bautismo limpia la mancha (="corta el prepucio"). Sin embargo, como Dios/Jehová/Yahvé estableció la circuncisión para varones tal interpretación de "bautismo como circuncisión" no es aplicable al bautismo de las hembras, pues también son bautizadas. Y tampoco los sacerdotes bautizan("circuncidan") a los bebés a los 8 días de vida, con el consiguiente remordimiento de los padres por si su hijo muere y va a ¿..? Y con una población reproduciéndose a mayor ritmo que el ritmo de muertes, es normal que haya "lista de espera", pero en el Libro de la Vida ya están todos los Seres humanos que hacen un@: Humanidad.