lunes, 5 de abril de 2010

LAS DOCE TRIBUS DE ISRAEL

Una sola vez en los evangelios, concretamente en el de Mateo, se menciona a las Doce Tribus de Israel, en palabras de Jesús.
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Mateo 19,28:
"Jesús les dijo: Os aseguro que vosotros, los que me habéis seguido, en la nueva creación, cuando el hijo del hombre se siente en el trono de su gloria, os sentaréis también sobre doce tronos para juzgar a las doce tribus de Israel".
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"Israel" fue el segundo nombre de Jacob (Gen 32:29) hijo de Isaac hijo de Abrahan. Jacob/Israel tuvo a Raquel como esposa, pero dado que ella no era fértil, él mantuvo relaciones con Lía, la hermana de Raquel. Con Lía tuvo cuatro hijos: Rubén, Simeón, Leví y Judá. Raquel estaba celosa de su hermana y por eso ofreció su esclava Bihlá a Jacob/Israel, de modo que con ella tuvieron a Dan y Neftalí. Cuando Lía vio que dejaba de tener hijos, le dio a Jacob/Israel a su esclava Zilpa, y tuvieron a Gad y Aser. Después Lía volvió a ser fértil, de modo que Jacob/Israel se acostó con ella y tuvieron a Isacar, Zabulón y Dina, la única hija. Y por fin Raquel, su esposa, recuperó también la fertilidad, y con ella Jacob/Israel tuvo a José y a Benjamín. El último hijo, el pequeño, fue éste, Benjamín, y de aquí procede la denominación del "benjamín de la familia" para el último hijo o el más pequeño de una familia.
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En total Jacob/Israel, descendiente de Booz y de Rahab, una prostituta, tuvo 13 hijos en relaciones con cuatro mujeres: 1 hembra (Dina) y 12 varones. Las famosas 12 tribus de Israel corresponden a los 12 varones, si bien Leví y José no formaron parte de ellas; Leví por estar reservado al sacerdocio y porque, según cuenta el Génesis, su heredad no era de tierras sino "el propio Señor", y José por haber marchado a Egipto donde gozó del favor del Faraón y tuvo dos hijos: Efraín y Manasés. De modo que habrían sido sólo 10 varones y 10 tribus. Los otros 2 fueron los mencionados hijos de José que Jacob/Israel adoptó antes de su muerte. Tales 12 nombres serían los de las tribus y regiones en que se repartió y dividió el Pueblo de Jacob/Israel tras las sangrientas campañas de Josué. Una de esas regiones fue Judá (futura Judea) y de ahí la denominación de "judeo" o "judío", un término puente (judeo-cristiano) entre la cultura hebraica anterior y la cultura cristiana posterior. De modo que con los dos adoptados Jacob/Israel tuvo 15 hijos en total.
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Con todo, las 12 tribus de Jacob/Israel surgieron de los hijos que nacieron de las relaciones que Jacob/Israel mantuvo con cuatro mujeres: Lía (hermana de su esposa Raquel), Bihlá (esclava de Raquel), Zilpa (esclava de Lía) y Raquel (su esposa). Una cosa es que, según la actual moral social y religiosa, una familia así formada sea "inmoral", y otra cosa es que dicha moral moderna no lo contemple por ser incompatible con el tipo de sociedad.
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Con todo, Jesús menciona que cuando el hijo del hombre se sentara en el trono de su gloria los que sentaran en los doce tronos para " juzgar" a las doce tribus, expresión que no tiene un significado claro. En el Libro del Apocalipsis capítulo 7 se relaciona a los 144.000 sellados de todas las tribus de Israel a 12.000 por tribu.

JESÚS Y EMANUEL

En la narración acerca de la concepción de Jesús, los evangelistas Mateo y Lucas hablan de un "ángel del Señor" que revela a María y a José que ella está encinta del Espíritu Santo y que al niño han de poner el nombre "Jesús".
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Mateo 1,22: "Todo esto sucedió para que se cumpliese lo que el Señor había dicho por medio del profeta: La Virgen concebirá y dará a luz un hijo, y le pondrán por nombre Emanuel, que significa Dios con nosotros".
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Mateo menciona al profeta Isaías, en cuya profecía se dice que el nombre del hijo de la virgen se llamaría Emanuel y que tal nombre se lo pondría ella misma. Tales palabras aparecen en el "Libro de Emanuel" del Libro de Isaías 7,14: "Mirad: la virgen encinta da a luz un hijo, a quien ella pondrá el nombre de Emanuel."
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Según Lucas, el ángel que se presenta a María se llama Gabriel y le revela que el Espíritu Santo le cubrirá con su sombra y que el niño que dé a luz se llamará "Hijo de Dios" y que le tiene que poner el nombre "Jesús". Es decir que es el ángel el que le revela el nombre, y no María el que lo decide. Por su lado, si bien Mateo no cuenta esto, sí cuenta que José también recibió en sueños a un ángel del Señor que le revela que María está encinta del Espíritu Santo y que le ha de poner el nombre "Jesús". Ambos autores coinciden en decir que Jesús no fue concebido por semilla humana sino divina. No cuentan que María hubiera tenido relación con otro hombre que no era José, pues de hecho José, aunque podía denunciarla al enterarse de su embarazo irregular antes de vivir juntos, pensó en no denunciarla y decidió dejarla en secreto.
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Los evangelistas no cuentan que María hubiera tenido relación con ese otro hombre del cual tuviera dos hijos: Jesús y Emanuel, y que Jesús estuviera destinado a ser el foco de atención del Poder temporal (sacerdotes y estado) y del pueblo judío y del futuro cristiano, mientras Emanuel quedaría retirado de la escena pudiendo realizar su supuesta labor sin interferencias ni manipulaciones ajenas del poder movidas por miedo e interés.

domingo, 28 de marzo de 2010

El alimento de la inmortalidad

"Maná" es una palabra que, por educación religiosa, asociamos instantáneamente a la imagen de un mítico "pan celestial o divino" que el pueblo hebreo, guiado por Moisés, recibe de su Dios durante su marcha a través del desierto. El autor del libro del Éxodo de la Biblia cuenta en el capítulo 16 versículos 13 a 15 que en torno al campamento de los hebreos apareció una capa de rocío que al evaporarse quedó como algo que los hebreos, al verlo, exclamaron "man hu " que, según el autor del Éxodo, significa "¿qué es esto?".
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Por su lado, en el Nuevo Testamento también se hace referencia al "alimento de la inmortalidad" en Juan 6:32, en que Cristo, a través de Jesús, dice a los judíos que se procuren el alimento que dura para la vida eterna (Juan 6:27) pues sus padres comieron el maná en el desierto y murieron (6:49), que no fue Moisés el que les dio el pan del cielo y que él es el pan de la vida (Juan 6:48) que baja del cielo y que el que come de él no muere (6:50). Es decir, que el que come de él cobra la inmortalidad, tal como los dioses olímpicos de la mitología griega que se alimentaban de la ambrosía, el mítico alimento que confería la inmortalidad. El propio Jesús recuerda a los judíos que son dioses (Juan 10:34, de Salmos 82 [81]:6). Por esto, el maná viene a ser el símbolo hebreo/cristiano paralelo de la ambrosía de la mitología griega, si bien Jesucristo le resta el poder de dar la inmortalidad.
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Si el antiguo "Pueblo de Dios" fue el Hebreo y el actual es el Cristiano, y el pueblo hebreo recibió su maná, modernamente podemos ver en las hostias que reciben los cristianos un paralelismo con el maná de los hebreos, de modo que la Hostia sería un maná moderno que, como el de los hebros, tampoco otorga la inmortalidad aunque los fieles creen que en él está Cristo -Yo soy la vida- presente. De hecho, Cristo declara que para tener la vida eterna hay que beber su sangre y comer su carne porque son verdadera bebida y verdadera comida (Juan 6:54-55) y los sacerdotes no invitan a sus fieles a beber el vino, el cual tampoco les otorga a estos la eterna juventud. Una curiosa diferencia entre el maná hebreo y cristiano es que mientras los hebreos recibieron de su Dios el mandato de recoger maná durante 6 días y el 7º día no porque éste era el día de sabbath o descanso(sábado) o día consagrado por su Señor, los cristianos, en general, lo reciben precisamente el día que consagran a su Señor, el Domingo, es decir, curiosamente al revés del precepto de su propio Señor, el mismo que el de Moisés y los hebreos.
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De la expresión 'man hu ' puede proceder la palabra "manjar", término que usamos precisamente para hacer referencia a un "capricho de dioses", una comida exquisita de sabor sublime. Y posiblemente también el verbo francés "manger" (=comer) esté en relación con "manjar" y man hu, así como la palabra ' delicatessen ' y la expresión ' caprí de dieu '.
Una expresión relacionada con ese "alimento divino que baja del cielo" (maná) es "el dinero no cae del cielo".

viernes, 26 de marzo de 2010

Mala Vieja VS. Buena Nueva

La razón de que la palabra "evangelio" signifique "buena NUEVA" es que tiene la "NOVEDAD" de proponer la práctica del perdón como el camino que garantiza la Justicia del reino de Dios, cosa que no es posible con la VIEJA costumbre de la Ley del Talión (venganza confundida con justicia) establecida en el VIEJO o Antiguo testamento por el Dios de Moisés en Levítico 24:20 y en Deuteronomio 19:21.
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De ahí que la "mala VIEJA" se contraponga a la "buena NUEVA".
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De hecho, en el evangelio (Mateo 5:38) Jesús alude a dicha vieja ley de Yahvé y propone no hacer frente al que ataca (o no resistirse al malo) así como amar al enemigo para ser hijo Padre celestial.

miércoles, 24 de marzo de 2010

El Dios de Moisés y el Dios de Jesús

El "Dios" al que hablaba Jesús llamaba "Padre" no era el Dios de Moisés, Dios de los hebreos y de los 10 mandamientos que sería adoptado por el cristianismo católico. Mientras Moisés recibe de su Dios la ley del Talión (Levítico 24,20, Deuteronomio 19,21) Jesús toma tal frase del Dios de Moisés y le pone el "pero" en Mateo 5,38: "Pero yo os digo que no hagáis frente al que os ataca (o no os resistáis al malo)", pues Jesús habla de amar al enemigo y perdonar para poder ser hijos del "Padre" celestial. El perdón era una de las "novedades" del "Nuevo" testamento espiritual cuyo cumplimiento supondría heredar la herencia espiritual (reino) del padre espiritual (Dios), el mítico reino de Dios. Así mismo, en sus referencias a los maestros de la ley y fariseos que observaban la Ley mosaica, Jesús los identifica como los que se sientan en la cátedra de Moisés (Mateo 23,2) y recomienda a la gente guardar y hacer lo que les dicen, pero no hacer lo que hacen porque dicen y no hacen. También, en Juan 6,31 los judíos dicen a Jesús que sus padres comieron el maná en el desierto, como está escrito: Les dio a comer pan del cielo, pero Jesús les dice que no fue Moisés el que les dio el pan del cielo.

martes, 23 de marzo de 2010

Independientemente de que el final de la historia que cuentan los cuatro evangelistas fuera conocida de antemano por el protagonista (Jesús), no fue el pueblo judío el que cumpliera el papel de "matar a Jesús" sino el poder sacerdotal que necesitaba usar a la masa popular judía como fuerza física y de presión hacia el gobernador, que era el único poder -extensión del césar- con autoridad para ejecutar sentencias, como la misma sentencia que habían decidido los sumos sacerdotes al declarar reo de muerte a Jesús. Unos 300 años después, en el año 1.054 desde la Fundación de Roma (que aún no era el "325 de la era cristiana", cosa que ocurriría 200 años más tarde cuando Dionisio el Breve estableció el comienzo de la era cristiana), el emperador de Roma y el Clero legalizaron el cristianismo como religión oficial con el título de "catolicismo" en base a su propia imagen racionalista acerca de una realidad espiritual inimaginable (llamada "el Cristo", tradicionalmente asociada al hombre Jesús), pues creándola era como podían cumplir lo que Simeón le revelara a María sobre que su hijo sería signo de contradicción: que la imagen sobre "Cristo" creada por los sacerdotes fuera causa de división por no poder ser aceptada por todos de forma que la humanidad quedara dividida entre "creyentes" y "no creyentes" en tal imagen y organización. Divide y vencerás. Según cuentan los evangelistas, los líderes religiosos, temerosos de perder su necesario dinero en su alianza con el estado (el césar) y el poder sobre el pueblo sobre el que se apoyaban, estaban en continuo conflicto con Jesús y fueron los que decidieron que era reo de muerte. El pueblo judío sólo sería el instrumento con el que los sumos sacerdotes podían presionar al poder político que era el único que podía ejecutar sentencias. Después, desde el año 325, el Clero pasó a gobernar al nuevo "Pueblo de Dios", los cristianos, durante por lo menos 1685 años.